Hoy, viernes 9 de octubre, se inaugura la Sala IFF Panamá.

Una iniciativa entre el Festival Internacional de Cine de Panamá, el Museo del Canal y el CAF (Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe).

La proyección inaugural será con la producción argentina El secreto de sus ojos (Oscar a la mejor película extranjera en 2010), del director Juan José Campanella.

A las 5:00 p.m. será la ceremonia de apertura del nuevo espacio audiovisual y a las 6:00 p.m. la curadora fílmica Diana Sánchez charlará con Campanella. A las 7:00 p.m. se verá la película y después habrá un diálogo entre el cineasta y el público que asista al Museo del Canal (San Felipe). El boleto tiene un costo de 15 dólares.

La Prensa conversó por zoom con Campanella.

La sala IFF Panamá. “Es espectacular. Es un activo muy importante”.

Como espectador. “Soy de un barrio cercano a Buenos Aires, Vicente López. Tenía tres cines. Como chico de 8 años viajaba en colectivo y me iba a estos cines, solo. Otra cosa que también se perdió porque a mi hijo lo dejé salir solo a los 16 años y con custodia policial (ríe)”.

Dos por uno. “Eran salas muy eclécticas. Los programadores mostraban lo que conseguían. Me acuerdo de un doble programa: Drácula con Christopher Lee junto con Infierno 17, de Billy Wilder”.

All That Jazz. “Había empezado un año antes a estudiar cine de noche, como hobby. Era julio de 1980. Ese día resolví que no volvía a la Facultad de Ingeniería. Hablé en la casa sobre esto y volaron platos, mi padre trataba de sostener a mi mamá con un chaleco de fuerza (ríe)”.

Sus progenitores. “Mi padre por suerte llegó a ver Luna de Avellaneda y El Hijo de la Novia y supo de su nominación al Oscar (a mejor película extranjera). Mi mamá lamentablemente se enfermó de Alzheimer un poquito antes de que pudiera yo vivir del cine”.

Dirigió episodios de Dr. House y 30 Rock. “En la televisión no siento tanta presión, porque siempre está la semana que viene con el siguiente capítulo. Experimento cosas que después uso en mis películas, cosas estéticas, de cámaras, de puesta en escena”.

Sus películas

El mismo amor, la misma lluvia (1999). “Yo había hecho dos películas americanas (The Boy Who Cried Bitch, 1991 y Love Walked In, 1997) y el primer día de filmación De el mismo amor sentí que estaba en un lugar seguro”.

Ricardo Darín. “Tuve la enorme suerte de formar pareja artística con Ricardo. Hicimos cuatro películas de las cuales estoy muy orgulloso (El mismo amor, la misma lluvia; El hijo de la novia; Luna de avellaneda y El secreto de sus ojos). Está bueno tener un lugar de discusión con un actor, pero debemos tener la misma sensibilidad para llegar al mismo resultado. He tenido un matrimonio feliz con Ricardo (ríe)”.

El hijo de la novia (2001). “Mucha gente me dijo que empezó a ver a sus padres con Alzheimer de otra manera después de verla”.

Experiencia. “El hijo de la novia está basada en la realidad. Un día me llama mi viejo, voy a cenar con él y me dice que quería casarse por iglesia con mi mamá, que estaba en el geriátrico con Alzheimer, como en la película. Todas las frases que dice el personaje Norma Aleandro eran de mi mamá y las de Héctor Alterio eran las de mi papá”.

Luna de Avellaneda (2004). “El personaje de Román (Darín) tiene algo de heroicidad (quiere salvar un club de barrio). A Ricardo le preocupaba que fuera un perdedor total y yo le decía: ‘tu presencia va a ser que no lo sea. Tú eres un ciudadano romano contra Alejandro Magno”.

El cuento de las comadrejas (2019). “La película original me gustó muchísimo, Los muchachos de antes no usaban arsénico. Siempre pensé que era muy ingeniosa, pero que había unas vueltas de tuerca que podía aportarle”.

Parque Lezama (2026). “Fue una obra de teatro que hicimos durante 11 años y cuando estaba por bajar me dije: ‘no puedo dejar que estas dos actuaciones desaparezcan’ (las de Luis Brandoni y Eduardo Blanco) e hice la película. Luis (1940-2026) decía que fue uno de sus tres o cuatro grandes papeles de su vida”.

La mirada

El secreto de sus ojos (2009). “Un montón de gente se animó a hablar con la persona de la que estaba enamorada después de ver esta película”.

El guion fue de Eduardo Sacheri (basado en una novela suya). “Tiene un armado de relojería. Eduardo, una vez que le tomó el gustito de hacer cambios a su novela, lo tuve que parar (ríe). En Netflix pueden ver Los Enviados, la escribí con él, y estamos entre dos proyectos que queremos hacer juntos. Eduardo es un novelista importantísimo, por lo que no compite conmigo. No tiene miedo de discutirme”.

El humor. “Mis películas tienen mucho humor. Y eso lo preguntan los actores: ‘¿esto es comedia o drama?’ ¿Cómo lo actúo?’ Y mi respuesta es: ‘Actúalo con la verdad’. No se actúa el chiste, se actúa la emoción”.

El ritmo. “Cuando hice El secreto de sus ojos estaba haciendo un curso de música y estudiaba las sinfonías de Beethoven. El tema principal está inspirado en el segundo movimiento de su Trío de piano número 4”.

Fútbol

Metegol (2013). “Eduardo (Sacheri) nos salvó. Entró cuando trabajábamos el guion. Yo no soy futbolero. Eduardo no tiene miedo de criticar. A veces trabajo con gente que lamentablemente me tiene mucho respeto y le cuesta decirme: ‘esto no es una buena idea”.

La Selección Argentina de Fútbol dirigida por Lionel Scaloni. “Es la primera vez que admiro al equipo desde todos los puntos de vista, no solo desde lo futbolístico. Los han criticado mucho a partir del último partido del Mundial de Estados Unidos (perdieron la final ante España 1 a 0) y han sido sumamente injustos con ellos. Es un placer escuchar hablar a estos jugadores, son tan sensatos. Todo sale de Scaloni. Mucha gente no entiende muy bien qué hace un entrenador o un director de cine, ambos creamos el tono”.

La final entre Argentina y Francia en el Mundial de Qatar (los suramericanos ganaron en la tanda de penaltis). “Jamás podré hacer una película que se acerque al nivel de angustia de este partido”.