Lawrence Ira Kahn era el nombre de nacimiento del músico, compositor y cantante estadounidense cuyo nombre artístico era Larry Harlow (1939-2021). Nacido en Brooklyn, Nueva York, Harlow fue, junto con el panameño Rubén Blades, una de las principales estrellas de la legendaria etiqueta discográfica Fania Records. Harlow nació en un hogar judío marcado por la música y el canto. Por eso, su apodo artístico era el “judío maravilloso”. Durante las décadas de los setenta y ochenta, Harlow, Blades y Fania Records lograron su máxima popularidad, llevando la salsa a todos los rincones del mundo. Panamá era uno de los lugares donde más sonaba su música.
Aparte de la salsa de Rubén Blades, Larry Harlow y Fania Records, otras cosas marcaron la historia de Panamá en los años setenta. Es imposible olvidar al multicampeón mundial Roberto “Manos de Piedra” Durán. A muchos nos hizo saltar de júbilo como campeón mundial de peso ligero entre 1972 y 1979. Siempre recordaré su tercer combate con Esteban De Jesús, el 21 de enero de 1978 en Las Vegas, Nevada.
Esa fue su última defensa del título ligero y, a la vez, la conquista de su segundo título mundial en esa misma categoría. En la esquina de Durán había no uno, sino dos “judíos maravillosos”: Freddie Brown (1907-1986) y Ray Arcel (1899-1994). Escogidos para entrenar a Durán, junto al panameño Néstor “Plomo” Quiñones, por su apoderado, Don Carlos Eleta Almarán, Brown y Arcel acompañaron al campeón en las buenas y en las malas durante gran parte de su carrera.
Brown era un experto en tratar heridas en el rostro durante los combates. Además de trabajar con Durán, estuvo en las esquinas de leyendas como Rocky Marciano, Floyd Patterson, Aaron Pryor y Larry Holmes, entre otros. Arcel también entrenó a Marciano y a Holmes, al igual que a Ezzard Charles y Benny Leonard, por nombrar algunos.
Finalmente, y esto es quizá más controversial por los tonos políticos, la década de los setenta fue la que culminó con la firma de los Tratados del Canal de Panamá, conocidos como los Tratados Torrijos-Carter, ya que fueron firmados por el general Omar Torrijos y el presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter. Pero, ¿qué tienen que ver la diplomacia y la geopolítica con la salsa y el boxeo?
Casualmente, a finales de la década de los sesenta, el hermano de Carlos Eleta Almarán, Don Fernando Eleta Almarán, en ese entonces canciller de la República, participó en las negociaciones iniciales con los Estados Unidos. Luego del golpe de Estado de 1968, las negociaciones entre los dos países continuaron bajo el gobierno militar panameño, culminando con la firma de los Tratados.
Durante la última etapa de las negociaciones canaleras, los negociadores principales por parte de los Estados Unidos fueron dos diplomáticos estadounidenses. El primero era Ellsworth Bunker. El segundo era Sol Linowitz: otro “judío maravilloso”. Nacido en Nueva Jersey, antes de ser diplomático, Linowitz (1913-2005) fue un destacado abogado y empresario designado por el presidente Jimmy Carter para liderar las negociaciones sobre el Canal y, posteriormente, aquellas relacionadas con el Medio Oriente.
La diplomacia, el boxeo y la salsa fueron tres de las principales disciplinas o pasiones que marcaron una década inolvidable para nuestro país. El aporte del talento nacional a esos logros es innegable. Sin Blades, Durán, Torrijos, los hermanos Eleta, Quiñones y los demás negociadores, entrenadores y héroes panameños cristianos, la historia que hoy les cuento no tendría esencia. Sin embargo, ya sea por casualidad o por divina providencia, esa historia, y sus protagonistas, estuvieron de la mano de talentosos artistas, entrenadores y diplomáticos estadounidenses de origen judío como Larry Harlow, Freddie Brown, Ray Arcel y Sol Linowitz.
El autor es abogado y educador.


