Aunque la ausencia de víctimas fatales es significativa, los daños que se empiezan a contar están lejos de poder ser evaluados en su magnitud completa. No podemos decir que no pasó nada, porque sí pasó, particularmente en áreas rurales y vulnerables del país. Panamá vivió un momento inesperado, sin precedentes en nuestra historia republicana, y eso exige que el país se llene de solidaridad y se una con el propósito de acompañar a quienes han perdido su techo, su escuela, su hospital, su camino de producción o su modo de subsistencia. En medio de la incertidumbre por las réplicas y el miedo que puede producir un evento como este, los panameños debemos mostrar nuestra versión más resiliente y ayudar a aquel que lo necesita. Empresas privadas, compatriotas en el extranjero, gobiernos amigos, organismos internacionales… todo eso es bienvenido. El país está en modo de emergencia, ayudando en lo que puede, y en momentos así, en los que tenemos que cuidarnos mutuamente, la coordinación gubernamental es esencial. Hemos tenido algunas malas experiencias con el uso de fondos públicos en declaratorias de emergencia anteriores. Que la de ahora no sea una de esas. Porque si bien no podemos controlar las causas de los siniestros naturales, sí podemos controlar que nuestra respuesta llegue a quienes verdaderamente lo necesitan.
Exclusivo
Hoy por hoy: Emergencia con transparencia
11 oct 2026 - 12:00 A M
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