La obra literaria del escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984) sigue generando grandes discusiones y debates entre los lectores, y especialmente entre los críticos literarios, ya que el conjunto de su obra es difícil de clasificar.

No obstante, el sello personal y vanguardista de su singular estilo, que entrelaza lo real y lo fantástico, ubica sin regateos al autor, como parte del selecto grupo de cuatro escritores precursores del Realismo Mágico que conformaron el denominado boom latinoamericano (décadas del ’60 y ’70),integradocomo sabemos, además de Cortázar, por Gabriel García Márquez (Colombia), Mario Vargas Llosa (Perú) y Carlos Fuentes (México).

Sin restarle mérito a las demás obras que conforman el legado literario de Cortázar, como por ejemplo: La otra orilla (obra póstuma escrita en 1945 y publicada en 1995), y Bestiario (1951); a mi juicio, el virtuosismo narrativo de Cortázar se aprecia con mayor intensidad y esplendor, en dos de sus obras más trascendentes, Rayuela (1963): una novela abierta, fragmentada, inquietante y participativa que refleja el caos de las sociedades de todos los tiempos, y en Historia de cronopios y de famas (1962): una recopilación de sesenta y cuatro relatos cortos repletos de sarcasmo e ironía escritos en un lenguaje intrincado pero sencillo y claro a la vez.

Los Cronopios de Julio Cortázar
Rayuela (1963), una de las obras más famosas de Julio Cortázar.

A este último libro, nos vamos a referir de manera un poco más amplia en esta reseña. Empecemos por mencionar, que Cronopio es una absoluta invención. De acuerdo a lo imaginado por Cortázar, los cronopios son seres verdes y húmedos, los cuales, junto con los famas y las esperanzas, integran el universo fantástico de esta obra, en la que el autor experimenta e introduce la costumbre, de intercalar un texto en otro, para aprovechar las entrelíneas, y de paso, poner a prueba al lector.

En una entrevista en 1977 para Televisión Española, en el programa A fondo, Cortázar se animó a explicar qué es un cronopio y qué es una fama, y al respecto dijo lo siguiente: -empecé a escribir sin saber cómo eran y luego ya tomaron un aspecto humano. Relativamente humano, porque nunca lo son completamente, con esas conductas especiales de los cronopios que son un poco la conducta del poeta, del antisocial, del hombre que vive un poco al margen de las cosas; frente a los cuales se plantan los famas que son los grandes gerentes de los bancos, presidentes de las repúblicas, de la gente formal que defiende un orden.

Los Cronopios de Julio Cortázar
Historias de cronopios y de famas (1962), una obra llena de humor, imaginación y situaciones absurdas.

Hay un tercer grupo de protagonistas, las esperanzas, que su creador las define así: -las esperanzas son personajes intermedios, que están un poco a mitad de camino, sometidas a la influencia de los famas, o de los cronopios, según las circunstancias-.

En la obra, el autor presenta enfrentadas las posturas de cada uno de estos grupos de personajes ante a situaciones dadas. Destacamos a manera de ejemplo, los relatos de Eugenesia en donde pasa que: los cronopios no quieren tener hijos, porque lo primero que hace un cronopio recién nacido es insultar groseramente a su padre, en quien oscuramente ve la acumulación de desdichas que un día serán suyas.

Los Cronopios de Julio Cortázar
Julio Cortázar (1914–1984) fue un escritor, traductor y profesor argentino, considerado una de las figuras fundamentales de la literatura latinoamericana del siglo XX.

En Tortugas y Cronopios que cierra el libro, pasa que -las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga realizan un dibujo.

Así es Cortázar, un cronopio haciendo dibujos en nuestra mente. Siempre es bueno saber que todavía quedan muchas cosas por leer y aprender de Cortázar.

El autor es escritor y pintor