Es el año 2001 y un joven panameño camina entre las estanterías de una tienda de discos usados de Nueva Orleans. Su cabeza le recuerda que llegó a Tulane a estudiar negocios, pero su afición al bajo y a coleccionar discos de jazz le hace darse otra vuelta en busca de algo nuevo. La portada de un CD editado en Japón llama su atención: MILES DAVIS IN CONCERT, recorded live at the Philharmonic Hall of New York, se lee en inglés. El resto del cuadernillo está escrito en japonés.
Camino a su dormitorio, mientras escucha en su Discman la nueva melodía electrizante, intenta descifrar entre los caracteres japoneses alguna pista del disco o de los músicos que acompañan a Davis. Nada.
Hasta que llega a los créditos: Carlos Garnett, lee allí.
Aunque Jota Ortiz tenía en su cabeza una vaga noción sobre un mítico saxofonista panameño que había tocado con Miles Davis y otros grandes del jazz, nunca imaginó que ese descubrimiento en Nueva Orleans lo impulsaría a conocer como nadie la trayectoria musical de Garnett, a buscar y encontrar sus discos y, casi 20 años después, a trabar amistad con él, a convencerlo de contar su vida y a ayudarle a escribir su autobiografía.
De esa amistad, de muchos ires y venires, de largas conversaciones y de un proceso de investigación durante la pandemia nació Mango Tree Musician: The Carlos Garnett Autobiography, publicado en inglés por la editorial estadounidense McFarland & Company en 2024.
La autobiografía traza un detallado recuento del desarrollo musical de Garnett, sus colaboraciones, sus presentaciones en el extranjero, su carrera como solista y sus avatares personales hasta su regreso definitivo a Panamá.
Carlos Garnett (Red Tank, 1938 – Panamá, 2023) creció en la hoy desaparecida comunidad segregada de Red Tank, al este de las esclusas de Pedro Miguel. Aprendió de manera autodidacta a tocar el saxofón siendo muy joven, y gracias a ello se integró a la movida del jazz y el calipso en el circuito de bares y salas de conciertos que en los años 50 existía en las ciudades de Panamá y Colón.
A los 23 años puso rumbo a Nueva York en busca de mejores oportunidades, y durante casi cuatro décadas trabajó en el centro de la escena jazzística internacional, antes de regresar a Panamá, donde siguió tocando hasta su muerte en 2023.
La influencia del calipso, cuenta Garnett, fue determinante en su música; de ahí que, cuando llegó a Nueva York, sus identidades afrolatina y afroantillana ofrecieran matices que contrastaban con los ritmos cubanos y puertorriqueños a los que la escena del jazz estaba acostumbrada por parte de músicos latinos. Garnett era además músico de oído, pero fue en Nueva York donde se empeñó en aprender a leer música. En esos años el reconocido trompetista Freddie Hubbard descubrió al panameño y lo invitó a tocar en su banda, lo que le abrió nuevas posibilidades.
En unos Estados Unidos convulsos, Garnett experimentaría además una segregación racial incluso más dura que la que vivió en Panamá. Ese clima combativo del Black Power, con sus reivindicaciones políticas y artísticas, se vio reflejado en su producción de los años 70, con títulos como Black Love, Journey to Enlightenment y Let This Melody Ring On.
En una de sus colaboraciones más conocidas, Garnett se unió al conjunto de Miles Davis durante su llamado periodo eléctrico, un acercamiento a las tendencias jóvenes de la época que molestó a los puristas del género. Ese trabajo se puede escuchar en On the Corner (1972), Big Fun (1974) y Get Up With It (1974).
El libro revela una impresionante cantidad de datos, nombres de bares, orquestas y presentaciones. Según me contó Ortiz en el programa La Boina Roja (disponible en Spotify), Garnett tenía una memoria prodigiosa. Sin embargo, a Ortiz le tocó desarrollar durante varios años un minucioso trabajo de investigación y verificación.
Quienes lo conocieron afirman que Garnett podía ser un hombre huraño, alguien a quien no siempre era fácil acercarse. Ortiz logró vencer sus suspicacias no solo porque era músico, e incluso había organizado un homenaje para él en el Teatro Anita Villalaz, sino también por su profundo conocimiento de la obra y la trayectoria del saxofonista.
Cuando finalmente comenzó a frecuentar a Garnett con la idea del libro, el músico ya había perdido gran parte de la visión a causa de un derrame cerebral sufrido años atrás. De manera que Ortiz se convirtió en una especie de lazarillo que le ayudaba a escribir correos, leer mensajes y, finalmente, escribir la autobiografía.
Carlos Garnett murió poco antes de la publicación del libro, pero Ortiz logró que un conocido le leyera el manuscrito y que el músico hiciera correcciones. Con el texto listo, Ortiz buscó apoyo para publicarlo en Panamá, pero, según cuenta, nuestras autoridades de cultura le dieron largas y el proyecto nunca se concretó. Así fue como, ya casi a punto de abandonarlo, ofreció el libro a McFarland, y la editorial se puso en marcha de inmediato.
Mango Tree Musician es un testimonio valioso del desarrollo artístico y cultural de Panamá a través de la vida de un hombre que se hizo a sí mismo. Una crónica vital que, como tantas otras, iba camino al olvido eterno de no haber sido por la tenacidad y el empeño que Ortiz puso en hacerla posible.
(Texto escrito 100% desde la imperfección humana).
El autor es periodista y conductor del programa La Boina Roja.


