Aunque la política arancelaria de Estados Unidos ha pasado por varias modificaciones desde que se anunció en abril de este año, con varios períodos de prórroga para que entren en vigencia para algunos países y mercados, los productos que están ingresando al mercado estadounidense de economías como la panameña ya están siendo gravados con una tasa de 10% y en algunos casos aumenta a 14% por algunos costos adicionales.
Así lo indicó Bianca Morán, presidenta de la Asociación Panameña de Exportadores (APEX), al indicar que esta política arancelaria se viene aplicando de facto desde hace ya varios meses.
El gremio exportador alzó su voz para insistir que se revise de forma urgente el trato comercial entre ambos países, considerando que existe un Tratado de Promoción Comercial (TPC) que debería asegurar condiciones de equidad y reciprocidad entre Panamá y Estados Unidos.
“La semana pasada dirigimos una nota al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, solicitando que el gobierno de Panamá, a su vez, enviara una nota al gobierno de los Estados Unidos explicando nuestra situación”, dijo Morán.
Recalcó que Panamá es un país que exporta relativamente poco en comparación con su nivel de importaciones desde Estados Unidos.
“Estados Unidos le exporta a Panamá 10,000 millones de dólares al año y nosotros exportamos 200 millones de dólares. Entonces nosotros consideramos que se debe abordar la necesidad de revisar un trato arancelario. Primero porque hay producto panameño que está cubierto todavía con el TPC y hay una simetría comercial entre Panamá y Estados Unidos”.
Morán subraya que Panamá es actualmente el país con el sexto mayor superávit comercial para Estados Unidos en el mundo, solo superado por países con industrias militares o logísticas altamente desarrolladas. Y, sin embargo, Panamá no representa un riesgo competitivo para la producción estadounidense: “Nuestra producción panameña no compite con productos estratégicos del agro estadounidense. Es más, muchos productos nuestros no se pueden ni exportar allá”.
“Si Estados Unidos reconociera el TPC y una política de 0-0%, que es la que tienen ellos cuando exportan a Panamá, podrían proyectar una imagen política comercial más proactiva que reconoce y premia los esfuerzos de sus socios”, dijo.

APEX señala que Panamá cumple rigurosamente con normas de seguridad exigidas por Estados Unidos —tanto en escaneo de carga como de pasajeros— y que sus productos están certificados bajo estándares internacionales como BASC. Por ejemplo, la industria azucarera panameña exporta 2,500 toneladas cada tres años, cumpliendo todos los requisitos de trazabilidad y seguridad.
“Los ingenios están certificados, cumplen con altos estándares reconocidos en Estados Unidos y hemos exportado sin problemas por años. Pero hoy, todos nuestros exportadores están pagando el 10%, sin excepción. No importa el producto: harina, mariscos, azúcar. Todos están siendo gravados”.
Aunque se había dicho que el arancel se aplicaría en este mes de agosto, en la práctica ya lleva tres meses en funcionamiento, según Morán. El impacto no se limita al porcentaje directo del impuesto: “Ese 10% se traduce en un 14% real, porque los tiempos de cobro, los créditos, los trámites financieros, todo eso suma. Y en productos agrícolas, donde el margen ya es bajo, es un golpe fuerte”.
Al consultarle si ha habido disminución en ventas, respondió que no necesariamente: “Tenemos un incremento en las exportaciones, pero un aumento en volumen no significa más rentabilidad. Muchos te dirán que el 10% es el nuevo cero, pero eso no es verdad. Si a todos les rebajan el salario 10%, no significa que todos siguen igual; todos pierden”.
Frente a este panorama, muchos exportadores están empezando a explorar otros mercados. “En mi caso particular, estoy dejando de mirar hacia Estados Unidos. Ayer mandé mi primer contenedor de componentes a Vietnam y estoy buscando clientes en Europa”, compartió Morán.
Finalmente, ante la pregunta sobre contactos diplomáticos, reveló que sí ha habido acercamientos con la embajada estadounidense en Panamá. “Asistí a un desayuno convocado por el embajador Kevin Cabrera y él fue claro: Estados Unidos no va a bajar los aranceles voluntariamente. Hay que hacer una solicitud formal y justificarla. Pero la data nos favorece”.
Desde APEX, la exigencia es clara: se necesita acción diplomática urgente. El llamado está sobre la mesa: revisar el trato arancelario, reequilibrar la relación y reconocer que, como socio comercial, Panamá cumple. Ahora le toca a Estados Unidos responder.
Pérdida de competitividad
Los aranceles impuestos recientemente en el marco de tensiones geopolíticas han comenzado a afectar la competitividad de las exportaciones panameñas, advirtió también Raúl Montenegro, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá.
Mencionó que aunque estas medidas se aplican de manera global, los exportadores locales se ven forzados a asumir parte de los costos, lo que reduce su margen de maniobra frente a los mercados internacionales.
“Nos está afectando... los importadores básicamente lo que han dicho es: ustedes asumen el 5% y nosotros el otro 5%”, señaló.

Montenegro reveló que se han sostenido conversaciones con autoridades diplomáticas y gubernamentales para gestionar el impacto de estos aranceles ante organismos como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, especialmente considerando el superávit comercial que Panamá mantiene con ese país.
La solicitud es clara: que el gobierno panameño tome medidas diplomáticas para mitigar los efectos negativos y asegurar condiciones más equitativas para los exportadores.
A pesar de los obstáculos arancelarios, las exportaciones panameñas han mostrado crecimiento y dinamismo, impulsadas por esfuerzos institucionales como los de Propanamá y el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).
Montenegro destacó el interés por abrir nuevos mercados, como el Caribe, y mencionó una misión comercial a República Dominicana como parte de la estrategia de diversificación para reducir la dependencia del mercado estadounidense.
El presidente del SIP también hizo un llamado a que Panamá no vuelva a “dispararse en el pie” con decisiones internas que frenen el crecimiento económico como cierres de calles, protestas y huelgas innecesarias.
En su mensaje al sector industrial, insistió en la necesidad de competir en igualdad de condiciones y urgió al gobierno a gestionar la eliminación del arancel con Estados Unidos “a la mayor brevedad posible”, dada la posición favorable de Panamá en la balanza comercial bilateral.