El superintendente de Bancos, Milton Ayón, presentó ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional la proyección presupuestaria de la institución para el año 2026, que asciende a 24.7 millones de dólares.
Aunque este tipo de sustentaciones rara vez despierta gran interés público en cuanto al uso del dinero —pues se trata de una entidad eminentemente técnica, que contrata servicios especializados y emite normas para regular a uno de los sectores más sólidos e influyentes del país, la banca—, el tema nunca pasa desapercibido.
La atención siempre recae en la relación entre bancos y clientes, el papel de la supervisión bancaria y las políticas que inciden directamente en los usuarios del sistema financiero, donde el pago de intereses y las decisiones del sector tienen un impacto cotidiano en la población.

Justamente, durante la sustentación se generó un debate a raíz de las preguntas de la diputada de Vamos, Janine Prado, sobre las tasas de interés de las tarjetas de crédito y la protección del consumidor. La sesión evidenció la compleja situación de los usuarios con menores ingresos que dependen de este tipo de productos financieros.
Ante las consultas, Ayón cedió la palabra a Javier Motta, director de Estabilidad Financiera, quien explicó que los bancos en el país aplican tasas que van del 18% al 20%, dependiendo de la institución, lo que genera riesgos para los consumidores con ingresos inferiores a 800 dólares, quienes utilizan las tarjetas de crédito para cubrir necesidades básicas.
“Estas personas suelen caer en tasas muy altas, y estamos trabajando para mejorar ese nivel de endeudamiento”, precisó Motta.
El total de los créditos a los hogares sumó a junio de 2025, cerca de $34,508 millones. Solo en tarjetas de créditos los panameños adeudan $2,652 millones.
En números: $2,652 millones representan el 50.5% de los $5,250 millones del monto del contrato de diseño y construcción del tercer juego de esclusas.
En otras palabras, por cada dólar que costaron las esclusas, los panameños deben 51 centavos en tarjetas de crédito.
Hasta marzo de 2024 circulaban 935,795 tarjetas activas; un año después, en marzo de 2025, el número superó el millón, con un incremento de 71,837 tarjetas.
Motta aprovechó la sesión en la Comisión de Presupuesto para advertir sobre los riesgos de imponer topes a las tasas de interés, como se ha hecho en otros países de la región.
Señaló que en Costa Rica y Perú alrededor de 250 mil personas quedaron fuera del sistema bancario formal, ingresando a la llamada “banca en la sombra”, con tasas de hasta 80% y un alto riesgo financiero. Es decir, préstamos clandestinos con elevadas tasas de interés.
El presupuesto
La comparecencia también abordó el presupuesto de personal de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), cuestionado por el diputado independiente Betserai Richards sobre la diferencia entre los 12,8 millones de dólares solicitados y los 12 millones recomendados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Los funcionarios explicaron que los recursos adicionales se destinarán a atraer personal especializado y tecnológico, necesario para implementar supervisión basada en tecnología.
Sobre la autofinanciación, la Superintendencia aclaró que el 100% de sus recursos proviene de las tasas de regulación cobradas a los bancos, sin aportes del gobierno central. “En 27 años nunca hemos recibido financiamiento estatal. Todo se sustenta con lo que pagan los bancos para mantener la supervisión y la actualización tecnológica”, afirmaron.

Los viáticos al exterior también fueron objeto de análisis. La Superintendencia explicó que los viajes se destinan a supervisión transfronteriza de bancos regionales y a congresos internacionales, necesarios para cumplir con estándares globales en ciberseguridad, prevención de blanqueo de capitales y gestión de riesgos.
En cuanto a consultorías, la entidad proyecta destinar 262 mil dólares para 2026. Se trata de contrataciones con especialistas internacionales, orientadas a áreas técnicas críticas que requieren actualización constante, sin que los beneficiarios estén definidos aún.
Tecnología y personal
El director de Finanzas, Marlon Espino, aclaró que la partida de sueldos incluye ajustes para retener talento especializado, ante la competencia con la banca privada y otras instituciones. Además, se mantiene la bonificación y el aguinaldo del personal, vinculados al desempeño y al cumplimiento de metas.
El presupuesto tecnológico contempla 975 mil dólares para equipos y software en 2026, cifra similar a los 995 mil del año anterior.
Nota: Esta información fue actualizada a las 8:39 a.m. para corregir el nombre y cargo de Javier Motta, director de Estabilidad Financiera.