Recientemente, el Grupo Cheung Kong, del empresario hongkonés Li Ka-shing, anunció la venta de los derechos de explotación de 43 puertos en todo el mundo al Grupo BlackRock, con sede en Estados Unidos. Entre estos, se incluyen los puertos de Cristóbal y Balboa, ubicados en ambos extremos del Canal de Panamá, cuya venta ha generado una fuerte reacción del gobierno chino.
Cabe recordar que, desde el inicio del mandato del expresidente estadounidense Donald Trump, no solo se ha acusado a China de intentar ejercer control sobre Panamá, sino que en audiencias del Congreso de Estados Unidos se han presentado pruebas que apuntan a supuestos esfuerzos de Pekín por influir en la administración del Canal. No obstante, el gobierno panameño, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y diversos organismos del sector marítimo han rechazado estas afirmaciones, asegurando que China no controla la vía interoceánica.
Más allá de la venta de las operaciones portuarias de CK Asset en Panamá, el gobierno panameño ha optado por no renovar su adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, una decisión que refuerza la competencia estratégica entre China y Estados Unidos en América Latina. Panamá, en particular, es un nodo clave en esta disputa por la influencia regional. La pregunta es: ¿cómo responderá China a este revés?
La perspectiva estratégica del liderazgo chino
Para prever los próximos movimientos de China, es fundamental comprender la perspectiva estratégica de su actual liderazgo. Xi Jinping y su equipo crecieron durante la Revolución Cultural, un período marcado por el pensamiento maoísta y la persecución política. La experiencia de esa época forjó en ellos una mentalidad de resistencia, combinada con la disposición a utilizar todos los medios disponibles para alcanzar sus objetivos estratégicos.
El Partido Comunista Chino (PCCh) ha demostrado que puede recurrir a la presión política, económica y legal para consolidar su influencia. Estados Unidos ha sido identificado como su principal rival estratégico, y la proyección de poder en América Latina forma parte de su esquema para contrarrestar a Washington. En este contexto, tras perder influencia en Panamá, China podría aplicar estrategias más agresivas para recuperar terreno.
Posibles respuestas de China
Actualmente, empresas chinas gestionan infraestructuras clave en Panamá, como proyectos en los sectores energético, de telecomunicaciones y construcción. Además, diversas organizaciones con vínculos oficiales con el PCCh han operado en el país, influyendo en ciertos ámbitos académicos y políticos.
Un ejemplo es la red de Institutos Confucio, que, aunque se presentan como centros de intercambio cultural, han sido señalados en Estados Unidos y Europa por promover la censura y la propaganda de Pekín. Human Rights Watch, en su informe de 2019, advirtió que estas instituciones “censuran ciertos temas y puntos de vista en los materiales de los cursos por razones políticas y tienen en cuenta la lealtad política a la hora de contratar personal”.
Asimismo, el PCCh mantiene contacto con organizaciones dentro de la comunidad china en el extranjero, que pueden ser utilizadas para movilizaciones estratégicas. Un ejemplo reciente fue la participación de grupos vinculados a Pekín en protestas en Panamá contra la presencia estadounidense en el Canal. Estas acciones podrían intensificarse como parte de una estrategia de presión política.
En un escenario más radical, China podría recurrir a tácticas de desestabilización similares a las empleadas por la Unión Soviética en la Guerra Fría, apoyando movimientos extremistas o grupos criminales para generar inestabilidad en el país. Aunque este escenario es extremo, su posibilidad no debe ser descartada.
Medidas preventivas
Ante esta realidad, Panamá debe fortalecer sus mecanismos de defensa legal y política. Algunas medidas clave incluyen:
Reforzar la normativa jurídica para que las autoridades puedan investigar a individuos u organizaciones sospechosas de colaborar con intereses extranjeros que comprometan la seguridad del país.
Sancionar o expulsar a entidades que atenten contra la estabilidad nacional, siguiendo el modelo aplicado recientemente por Taiwán para frenar la influencia del PCCh en su territorio.
Reducir la dependencia de infraestructuras chinas, de manera que cualquier retiro de empresas de ese país no afecte gravemente la economía panameña.
Si bien el ideal es mantener relaciones diplomáticas y comerciales estables con China, los recientes movimientos del gobierno chino han generado preocupación en diversos países. Panamá debe actuar con firmeza para proteger su soberanía y evitar que su posición geopolítica sea instrumentalizada en la competencia entre las potencias mundiales.
El autor es doctorando del Instituto de Asuntos Internacionales y Estudios Estratégicos Universidad Tamkang (Taiwán).