Hasta 70 kilómetros puede expandirse el impacto ambiental de la actividad minera en la región, según un estudio citado por El Mercurio (Chile, 7 de abril de 2024).
“Cada etapa del proceso minero, incluyendo la extracción de minerales, la generación de residuos sólidos y el refinado y procesamiento de minerales, genera contaminación atmosférica con impactos ambientales y en la salud pública. A nivel mundial, la minería de metales es una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica”.¹
Dentro de los 70 kilómetros indicados en este estudio se encuentran poblaciones importantes de Panamá que podrían verse afectadas por la minería de cobre en el Corredor Biológico Mesoamericano Panamá. Entre ellas:
Colón: 60-80 kilómetros
Valle de Antón: 55-60 kilómetros
Capira: 65-75 kilómetros
Penonomé: 60-70 kilómetros
Aguadulce: 50-60 kilómetros
Río Indio: 12.75 kilómetros, correspondientes a áreas colindantes de la cuenca de Río Indio y la infraestructura de la mina, en el norte de la provincia de Colón
Poblaciones y actividades agrícolas intermedias entre la mina y los poblados indicados
“El impacto de la contaminación asociada a la industria minera ha vuelto a quedar en evidencia tras un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Chile, que reveló el alcance de este pasivo ambiental a largas distancias de las fuentes contaminantes”.¹
“Volviendo sobre los pasivos ambientales, debemos mencionar necesariamente la realidad de comunidades que, por la actividad minera, tanto por la competencia por el recurso hídrico como por la contaminación de suelo y aguas, han ido desapareciendo al hacerse imposible el sostenimiento de su actividad”.¹
El 75% del agua dulce de Panamá se produce en áreas de los bosques lluviosos del Caribe y del Corredor Biológico Mesoamericano, que podrían verse afectadas por actividades mineras, según el antropólogo S. Heckadon.
La alta concentración de algunos metales identificados en la zona no solo registra un gran impacto ambiental, sino también potenciales riesgos para la salud, como problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares e incluso cáncer, señala la información citada.¹
“A nivel mundial, se ha establecido la relación entre ciertos metales y determinadas enfermedades, especialmente neurológicas, hematológicas, cardiovasculares, respiratorias y algunos tipos de cáncer”.¹
Si en Panamá, con los ingresos del Canal entre 1999 y 2027, se han continuado agravando muchos de nuestros problemas:
Ausencia de agua potable y suministro de agua contaminada a comunidades importantes
Aumento desorbitado y privatización de la deuda nacional per cápita
Medicinas a precios exorbitantes, sin acceso para la mayoría de nuestra población
Educación pública en constante deterioro
¿Será la minería la solución a nuestros problemas históricos?
Debemos añadir que, en una lista reciente de las mayores fortunas de Panamá, aparecen empresarios muy exitosos. Y, casualmente, entre 1999 y 2027 también figuran funcionarios públicos, incluyendo expresidentes, que han promovido el inicio y desarrollo de la mina FQP en Panamá.
¿Se publicará sin alteraciones la evaluación del efecto de las actividades mineras actualmente en proceso?
¿Un presidente elegido por minorías de la población, con apoyo político de un prófugo exiliado por actividades non sanctas?
El autor es ingeniero químico metalúrgico.

