Antes de empezar, ¿sabes exactamente qué es el “bullying”? Muchas veces solemos confundir el bullying con el relajo o la violencia; y por ello no tomamos las medidas correspondientes o la seriedad que estas situaciones ameritan. Por esto, es importante lograr diferenciar una de otra, ser capaz de identificarlas y así poder actuar e intervenir de manera adecuada con los recursos que tenemos.
El relajo se ve cuando entre dos o más nos reímos juntos de lo mismo; ejemplo: Sofía se cayó de las escaleras y todos nos reímos en ese momento (incluyendo a Sofía); luego no volvimos a reírnos ni a sacar el tema. Como vemos en este ejemplo, todos se ríen: el relajo se hace CON la persona, A COSTA de ella, pero no hay humillación, ni vergüenza ni mucho menos la intención de lastimar al otro. Y, si el otro quiere que paren la broma ya que se siente lastimado, se para.
La violencia es cuando se ejerce una agresión ante un sujeto, con la intención de lastimar al otro. Existen diferentes tipos de violencia: física, verbal, psicológica, sexual, entre otras. ¿Cómo podemos diferenciar la violencia del bullying? Aquí te doy un ejemplo: Ricardo, en el recreo, golpeó a Matías en la cabeza porque le ganó en un partido de fútbol, pero nunca más volvió a lastimarlo. En este ejemplo, vemos cómo Ricardo agrede físicamente a Matías con el objetivo de lastimarlo ya que estaba molesto; sin embargo, esta situación no se volvió a repetir.
El acoso escolar, también conocido como bullying, es cuando una persona o un grupo de personas ejercen una acción de manera repetitiva contra otra, con la intención de lastimar, humillar, avergonzar, entre otras. El bullying puede surgir dentro de la escuela, pero no se limita al entorno escolar; puede verse fuera del horario escolar, ya sea en el barrio o localidad donde se resida, en actividades extracurriculares o a través de dispositivos móviles y redes sociales (conocido como ciberbullying o ciberacoso), que es un tipo específico de bullying.
Los acosadores tienden a reírse o burlarse de otras personas por muchos motivos, algunos de ellos son:
su aspecto físico
su comportamiento
su raza o religión
su clase o estatus social
su identidad sexual
Mayormente solemos identificar el bullying cuando un compañero golpea o lastima físicamente a otro compañero; sin embargo, podemos ver el bullying de distintas formas:
Los acosadores físicos son aquellos que agreden físicamente a sus víctimas a través de puñetazos, patadas, mordeduras, entre otras maneras de golpear. Básicamente, cualquier agresión que involucre contacto físico.
El acoso verbal es cualquier palabra o mensaje que expresa el acosador con la intención de lastimar, ya sean insultos, apodos, gritos, amenazas, comentarios despectivos, entre otros, con la intención de ridiculizar, desvalorizar o intimidar.
El bullying social es un tipo de acoso escolar que busca aislar, excluir o marginar a la víctima.
El ciberbullying o ciberacoso es aquel que se da en redes sociales a través de internet, ya sea por memes, videos o mensajes malintencionados; los ciberacosadores también pueden publicar contenido con el fin de herir o avergonzar a otros.
A nivel mundial se estima que 1 de cada 3 estudiantes ha sido víctima de bullying. En nuestro país, un estudio realizado por la Organización Global de Prevención ante el Bullying reveló que siete de cada diez estudiantes en Panamá reportan haber sido víctimas de bullying en sus escuelas.
También, cifras recientes de la Dirección de Servicios Psicoeducativos del Ministerio de Educación (Meduca) y de la Defensoría del Pueblo —aunque corresponden únicamente a casos reportados de forma oficial— muestran que los casos de violencia física, psicológica y amenazas se concentran en distintas zonas del país, especialmente en Panamá Oeste, Chiriquí y Panamá Norte.
El bullying impacta de manera negativa a todas las víctimas que experimentan esta situación. En consulta, muchos niños que viven bullying no lo nombran como tal. Solo dicen “no quiero ir a la escuela” o empiezan a aislarse, vivir con constante miedo, estar estresados o deprimidos, incluso ansiosos; generando que, en algunos casos, aparezcan ideas sobre hacerse daño a sí mismos o a otros, que tengan dificultades a nivel escolar y problemas con el sueño, el estado de ánimo, la energía y el apetito.
Por ello es muy importante saber distinguir y reconocer el bullying.
Ya cuando lo vemos, debemos informar a un adulto de confianza, ya sean familiares, profesores o alguna otra autoridad que pueda abordar esta situación.
En muchos casos, el acoso es alimentado por la atención y reacción que genera, así que aléjate, no reacciones e ignora al acosador; estarás dándole a entender que te importa muy poco todo lo que hace. La reacción y atención que quiere de ti no la tendrá.
No recurras a la violencia ni continúes este ciclo. Canaliza tus emociones de manera que no le hagas daño a otro y puedas desahogarte, ya sea hablando con alguien, dibujando, bailando o haciendo lo que más te gusta.
Pon límites, explícale al acosador que lo que hace te incomoda, molesta o hiere. Y si ves que alguien es acosador, aunque no te moleste a ti, también puedes hacerle la observación de que lo que está haciendo no es correcto.
No se trata de enseñar a los niños a aguantar más. Se trata de crear entornos donde no tengan que hacerlo.
Entender el bullying no es solo identificarlo, es decidir no ser parte del silencio que lo sostiene.
La autora es estudiante de psicología.

