El caso de los llamados “pinchazos” vuelve al centro del debate, no solo por la entrega de quienes permanecieron prófugos durante años, sino por la magnitud de lo que está en juego. No es un expediente más. Más de 100 personas fueron víctimas de interceptaciones ilegales que vulneraron uno de los derechos más esenciales en una democracia: la intimidad. No fueron actos formales ni errores administrativos. Fueron acciones deliberadas desde estructuras del Estado, ya probadas en juicio, que evidenciaron una práctica sistemática de vigilancia ilegal. El país vio ese proceso, escuchó las pruebas y entendió la gravedad de lo ocurrido. Por eso, las víctimas merecen un desagravio real: justicia. Esa justicia debe ser seria, transparente y estrictamente apegada a la ley. Sin embargo, persiste el escepticismo. La defensa está en manos de un abogado vinculado al expresidente Ricardo Martinelli, lo que introduce dudas sobre posibles influencias. Entonces gravita una pregunta inevitable: ¿puede la justicia actuar con independencia cuando el poder está tan cerca?
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Hoy por hoy. Pinchazos: justicia sin excusas
28 mar 2026 - 05:00 AM
