Exclusivo

El Gato de Deng llega a La Habana

El Gato de Deng llega a La Habana
La crisis en Cuba ha llegado a niveles extremos. / Getty Images

No he terminado de leerlas, ni me considero un cubanólogo. Pero el análisis preliminar da cuenta de que se trata, precisamente, de aquellas reformas que quizás y solo quizás Cuba debió emprender una vez superado el período especial y atenuado el impasse durante el deshielo con Obama.

Son ciento setenta y seis medidas agrupadas en veintitrés ejes, aprobadas por la Asamblea Nacional, presentadas por el propio gobierno como el paquete de transformaciones más ambicioso en décadas. El inventario habla por sí solo: banca privada bajo supervisión estatal, casas de cambio privadas, fin de la obligación del inversor extranjero de asociarse con el Estado, empresas estatales convertidas en sociedades por acciones, autorización de grandes empresas privadas, mipymes por primera vez en la agricultura, derecho de los cubanos a poseer más de una sociedad. Decisiones, todas, que habrían sido tildadas de herejía ideológica hace apenas un lustro.

¿Faltó visión en el pasado? Claro que no. Lo que sobró fue tozudez y ortodoxia ideológica: el mal endémico de buena parte de las izquierdas tradicionales latinoamericanas, más cómodas en la pureza del dogma que en la incomodidad del pragmatismo. El propio Miguel Díaz-Canel ha reconocido que la presión de Washington contribuyó a «acelerar» las decisiones, así como ha señalado factores internos, la burocracia, la lentitud administrativa, ciertas regulaciones que asfixiaban la actividad productiva.

Porque guardadas las proporciones, estas medidas son la antesala del exitoso modelo chino, ese que el propio gobierno cubano cita como espejo junto con Vietnam. El modelo que comprendió, hace casi medio siglo, que se podía abrir la economía sin ceder el control político. Deng Xiaoping lo resumió en una frase que se volvió célebre: no importa de qué color sea el gato con tal de que cace ratones. Abrió la economía a partir de 1978, creó las zonas económicas especiales de Shenzhen, Zhuhai y Xiamen, así como dejó intacto el poder del Partido. La apertura, conviene decirlo con distancia crítica, terminó produciendo crecimiento.

El propio Díaz-Canel lo ha dicho sin rodeos: estas medidas no son una renuncia al socialismo sino, según su lectura, su perfeccionamiento. «Necesariamente se introducirán más elementos de propiedad privada, de producción privada, de capitalismo y de mercado», admitió ante el Congreso de los trabajadores, «pero con la fuerza que tiene la revolución no debemos temer a eso». Y fue más lejos: cualquier cambio en el modelo político, advirtió, jamás tendrá cabida. La frase es, sin proponérselo, la definición más nítida del molde chino. Se abre la economía, se sella el poder. El gato puede cambiar de color con tal de que no cambie de dueño.

Pero aquí el paralelo, que sostiene mi argumento, también lo disciplina. China y Vietnam fueron graduales, y, sobre todo, empezaron por la agricultura. Reformas agrícolas que maduraron durante años, y solo después la apertura se expandió hacia la inversión extranjera. Ese orden no fue capricho ni casualidad: fue jerarquía. Primero asegurar el plato, después construir lo demás encima.

Y aquí entra una convicción que he repetido hasta la saciedad respecto del caso panameño, así como respecto de cualquier país de nuestra región: en estos tiempos de cambio climático vendrán las hambrunas, y el país que no haya priorizado la agricultura, que no haya consolidado su seguridad alimentaria, fracasará en cualquier emprendimiento que acometa. No hay canal, actividad minera, banca privada, ni zona económica especial, ni franquicia turística que sostenga a una nación que depende del exterior para comer. La soberanía empieza por la mesa. Todo lo demás es superestructura.

Por eso resulta revelador el lugar que se le dio a la agricultura. Cuba autoriza por primera vez las mipymes agrícolas, donde antes solo operaban cooperativas, pero lo hace como un eje más entre veintitrés, traspapelado entre las casas de cambio y la compraventa de acciones estatales. La agricultura no es un eje más. Es la condición de posibilidad de todos los otros. Un país que depende del exterior para llenar la mesa no negocia su apertura desde la fuerza: la negocia desde el hambre. Y quien negocia con hambre firma siempre el peor de los contratos.

Queda, además, una sombra que la prudencia obliga a nombrar. ¿Tendrá el Partido Comunista cubano la robustez y el control suficientes para evitar que esta apertura, en vez de desembocar en el modelo asiático, derive en otro más sombrío: el capitalismo oligárquico de la Rusia postsoviética, donde el patrimonio público terminó en manos de unos pocos bien colocados? El gato de Deng caza ratones, en efecto. Habrá que ver de quién son las manos que lo sueltan, así como a quién pertenecen los ratones.

A fin de cuentas, la historia económica suele cobrar con intereses la factura de las decisiones que no se tomaron a tiempo. Cuba está pagando ahora, en plena crisis, lo que pudo haber negociado en bonanza relativa. Y si algo enseña este siglo que apenas comienza a mostrar los dientes, es que ningún modelo, por audaz que sea, se sostiene sobre una tierra que no produce alimento. Más vale tarde, dicen. Habrá que ver si no es, también, demasiado tarde para sembrar.

El autor es abogado.


Última Hora

  • 01:30 El Gato de Deng llega a La Habana  Leer más
  • 01:26 Fiscalía de Ecuador pide seis años y seis meses de cárcel para expresidente Lenín Moreno Leer más
  • 01:00 ‘Pax Silica’: oportunidad estratégica para Panamá Leer más
  • 00:36 Trump niega haber pedido a María Corina Machado que no viajara a Venezuela Leer más
  • 23:22 Sindicalistas piden la salida de Delcy Rodríguez y critican su respuesta a los terremotos Leer más
  • 23:01 Didier Deschamps, en 10 frases previo al duelo contra Marruecos Leer más
  • 22:53 25% de los técnicos que empezaron el Mundial 2026 no continúa con sus selecciones Leer más
  • 22:47 IMA: estos son los lugares de venta de las Agroferias para este viernes 10 de julio Leer más
  • 22:01 Ocho meses trabajando sin cobrar completo: el reclamo de los médicos internos  Leer más
  • 22:01 De ‘propaganda occidental’ califica la embajada de Rusia la historia de Dante en Ucrania Leer más