No hay duda de la gran demagogia del presidente de la República. En su discurso en la Asamblea Nacional el pasado 1 de julio, dijo: “Quiero destacar especialmente el trabajo del diputado Eduardo Gaitán [de la coalición independiente Vamos], quien presidió la Comisión de Asuntos Económicos. Todos sabemos que mantiene posiciones políticas distintas a las del Gobierno y eso no le impidió conducir el debate [sobre la ley de sustancia económica para rentas pasivas de fuente extranjera] de manera profesional, seria y ecuánime”. Esa misma bancada también le dio 10 votos para aprobar las reformas a la Caja de Seguro Social. Pero este jueves, cuando le preguntaron la razón por la que no invitó a Vamos y Seguimos a una reunión en el Palacio de las Garzas con la directiva del Órgano Legislativo y los jefes de las otras bancadas, dijo: “Ellos no son parte... ¿Por qué los tengo que invitar? Ahí no sale nada bueno”. ¿De qué no son parte? ¿De la nueva alianza de gobierno? ¿No tienen derecho a mantener su independencia? Además, ¿para qué no son “buenos”? Es lamentable que el presidente no sienta ningún respeto por quienes lo adversan de manera respetuosa y con argumentos. Pareciera que el mandatario promueve un control institucional sin contrapesos ni pluralismo. Si esto no es autoritarismo, se le parece bastante.
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Hoy por hoy: El papel de las bancadas independientes
10 jul 2026 - 05:00 AM