Cada elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional reabre la misma pregunta: ¿responderán los diputados al interés del país o a compromisos políticos y personales? Esta vez la decisión pesa más. En los próximos meses deberán discutirse y aprobarse leyes de gran impacto para Panamá, por lo que la presidencia del Legislativo no puede convertirse en una herramienta para proteger intereses particulares ni para facilitar agendas de conveniencia. El respaldo de Cambio Democrático a Shirley Castañedas parece despejar el camino hacia su elección, pero también obliga a examinar los antecedentes políticos de esa alianza. Las actuaciones pasadas de Castañedas y Luis Eduardo Camacho han alimentado la percepción de una cercanía con los intereses de Ricardo Martinelli Berrocal, lo que genera dudas sobre la independencia con la que podría conducirse la Asamblea. Cuando la institucionalidad queda subordinada a lealtades personales, el Estado de Derecho entra en permanente tensión. Los diputados tienen una responsabilidad mayor en esta legislatura porque deben demostrar que legislarán para Panamá y que las leyes responderán al interés nacional, en lugar de buscar el beneficio de una persona o de un grupo político.
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Hoy por hoy: la Asamblea a prueba
30 jun 2026 - 05:01 AM