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Panamá ante su hora decisiva

Panamá ante su hora decisiva
Vista aérea de los edificios de la Ciudad de Panamá desde el hotel Megapolis en la avenida Balboa. Foto: Alexander Arosemena

Panamá se encuentra ante uno de los momentos más trascendentales de su historia republicana.La discusión sobre una nueva Constitución no debe reducirse a un debate jurídico. Debe convertirse en una reflexión nacional sobre el país que queremos construir para las próximas generaciones.

La nueva Constitución debe convertirse en una hoja de ruta nacional para construir un Estado moderno, eficiente, transparente y capaz de responder a los desafíos del siglo XXI.

La atomización del Estado panameño

Uno de los problemas estructurales más graves que deberá abordar la nueva Constitución es la excesiva fragmentación administrativa del Estado.

Estructura actual del Estado:

• Más de 700 corregimientos.

• 81 municipios.

• 81 distritos.

• 10 provincias.

• 5 comarcas indígenas.

• Más de 15 ministerios.

• Más de 80 entidades autónomas y semiautónomas.

Esta multiplicación de organismos ha generado duplicidad de funciones, burocracia excesiva, lentitud en la toma de decisiones y mayores costos operativos.

El Estado digital como imperativo nacional

Todo trámite que pueda realizarse digitalmente debe digitalizarse. La tecnología debe ponerse al servicio del ciudadano y de la transparencia pública.

La atracción del talento y la inversión

Panamá debe convertirse en un país que atraiga inteligencia, innovación, investigación y emprendimiento.

Una economía para todo el territorio nacional

El ferrocarril nacional, la modernización portuaria, la conectividad digital, la educación superior y la agricultura moderna deben formar parte de una estrategia nacional de desarrollo.

La lucha contra la corrupción

Ninguna reforma constitucional tendrá éxito si no enfrenta con determinación el principal enemigo del desarrollo nacional: la corrupción.

Una Constitución para un nuevo contrato nacional

La nueva Constitución debe convertirse en un gran contrato nacional que trascienda gobiernos, partidos políticos e intereses coyunturales.

Una Constitución para las próximas generaciones

La Constitución que Panamá necesita no debe ser una herramienta para resolver las disputas políticas del presente. Debe ser el instrumento para construir el país de los próximos cincuenta años.

Panamá posee todas las condiciones para convertirse en la gran plataforma logística, tecnológica, comercial, educativa y de innovación de las Américas.

La Constitución no debe limitarse a organizar el poder. Debe inspirar el futuro.

Panamá tiene la geografía que muchos países envidian. Lo que necesita ahora es la visión, las instituciones y el liderazgo para convertir esa geografía en prosperidad para todos.

El autor es exdirector de La Prensa


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