ATORADA. En medio de las conversaciones con los panameñistas para una eventual alianza electoral, la diputada Janine Prado opinó que Vamos debe presidir la Asamblea y no conformarse con una vicepresidencia. Va a ser difícil que los demás logren convencerla (al igual que a Alejandra Brenes y Yamireliz Chong) de que es buena idea apoyar nuevamente al panameñista Jorge Herrera. Aunque estar en una bancada implica tragar algunos sapos, el tamaño de ciertos anfibios no justifica el sacrificio.
REFRIEGA. Prado, por cierto, decidió ajustar cuentas con Neftalí Zamora, después de que el diputado dijera que es falso que la Comisión de Presupuesto —a la que ambos pertenecen— aumentó los fondos asignados a la Asamblea. Prado replicó que no solo es cierto que el presupuesto del Legislativo ha aumentado (por lo menos en $30 millones), sino que se han aprobado traslados de partida sin el visto bueno de esa comisión, lo que —según ella advirtió— constituye una ilegalidad y un acto de corrupción. Lo bueno de las peleas entre antiguos aliados es que salen a relucir reproches que, en otras circunstancias, serían impensables.
OPCIONES. Roberto Zúñiga, el jefe de bancada de Vamos, anunció que, aunque hay conversaciones con los panameñistas, no se descarta que los independientes puedan postular a un candidato propio. Ojalá estén sacando bien las cuentas, porque, si esto sucede, podrían disminuir las posibilidades de repetir la hazaña del 1 de julio de 2025 y derrotar a Shirley.
PRESENTE. El presidente Mulino se reunió la noche del miércoles con la bancada de RM. Por lo menos ya hay constancia de que regresó de Grecia.
SHOW. El contralor Anel Flores se presentó este jueves en la policlínica JJ Vallarino pensando que encontraría una película de terror, pero aquello parecía una comedia romántica: el personal de turno en sus puestos, los pacientes conformes, la farmacia abastecida... O todo marcha muy bien o alguien filtró que el contralor iba para allá.
ANIVERSARIO. Este viernes se cumplen nueve años de la histórica captura de Martinelli en Miami. Seguramente, aquel año que estuvo preso en Estados Unidos estuvo mejor acompañado que los cinco en los que fue presidente de la República.

