CATARSIS. En el foro de inversionistas de Latinex, el ministro Felipe Chapman envió sus condolencias a sus colegas del Gabinete, los cuales, según él, son “torturados” cuando van a sustentar su presupuesto a la Asamblea. Añadió que muchas preguntas que hacen los diputados son para “alimentar egos” y sumar likes en las redes, porque el proyecto de presupuesto “no se puede cambiar”. Chapman se queja de lo que pasa en la Asamblea, pero lo que dice también deja mucho que desear.
PATIMOVIL. La Presidencia gestiona la compra excepcional de una clínica móvil para atender perros y gatos, la cual costará $285,400. Seguramente eso es tan necesario como el hospital de mascotas de los $14 millones.
DR. FIT. El ministro de Salud, Fernando Boyd, le dijo a Benicio Robinson que debía cambiar sus hábitos alimenticios. ¿Cómo sabe que el diputado está gordo por lo que come y no por genética, metabolismo o un problema de tiroides? Después de todo, nunca lo hemos visto ingiriendo alimentos en público. ¿Será que el ministro sí lo vio atragantándose de carimañolas en el cuartito?
CONSEJERO. Boyd, además, le recomendó a Benicio que pidiera consejos nutricionales a Jairo Salazar. El diputado le devolvió el favor y replicó que Salazar también era buen asesor en temas de administración pública. La vara debe estar bien bajita en el Minsa cuando hay lugar para Bolota.
AUTO UNGIDO. Benicio, por cierto, clamó que tiene el “respaldo” de Dios para representar a los electores de su circuito en la Asamblea Nacional. ¿Por qué a los personajes más desacreditados de la política les encanta invocar a Dios en sus discursos?

