Una mariposa que puede vivir casi un año parece un dato imposible. Sin embargo, un nuevo estudio internacional, desarrollado en gran parte desde Panamá, reveló que algunas especies tropicales del género Heliconius han logrado algo excepcional en el mundo de los insectos: retrasar su envejecimiento y triplicar la esperanza de vida de sus parientes más cercanos.
La investigación, realizada por científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI por sus siglas en inglés) en Gamboa, descubrió que estas mariposas no solo viven mucho más tiempo que otras especies, sino que además envejecen a un ritmo considerablemente más lento, un hallazgo que podría ayudar a comprender mejor los mecanismos biológicos asociados con la longevidad.
Un récord nunca antes documentado
Los investigadores registraron un caso que rompió todos los récords conocidos para mariposas.
Un ejemplar de Heliconius hewitsoni alcanzó los 348 días de vida, prácticamente un año completo, superando ampliamente cualquier registro previo.
En comparación, otras especies de mariposas emparentadas apenas sobreviven unos pocos meses.
De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Nature, las especies del género Heliconius pueden vivir hasta tres veces más que otras pertenecientes a la misma tribu evolutiva, conocida como Heliconiini.

La explicación de esta longevidad está en un comportamiento único entre las mariposas.
A diferencia de prácticamente todas las demás especies, las Heliconius consumen polen, además del néctar de las flores.
Ese pequeño cambio en su dieta marcó millones de años de evolución.
El polen es una fuente rica en aminoácidos esenciales, nutrientes que permiten reparar tejidos, mantener el organismo en mejores condiciones durante más tiempo y, en el caso de las hembras, producir huevos de manera continua durante casi toda su vida.
Los científicos consideran que esta innovación alimenticia transformó por completo la estrategia de supervivencia de estas mariposas.
El hallazgo más llamativo no fue únicamente la cantidad de días que viven.
Las pruebas demostraron que las Heliconius pierden sus capacidades físicas más lento que otras mariposas.
Mientras especies cercanas presentan un deterioro progresivo conforme pasan las semanas, las Heliconius conservan un estado físico sorprendentemente estable incluso cuando alcanzan edades muy avanzadas.
¿Cómo se mide el envejecimiento de una mariposa?
Para responder esa pregunta, los investigadores diseñaron una prueba poco convencional.
Construyeron un sistema para medir la fuerza de agarre de las patas de las mariposas.
El experimento consistía en evaluar cuánto peso era capaz de soportar cada individuo mientras intentaba mantenerse sujeto.
En la mayoría de las especies, la fuerza disminuía conforme aumentaba la edad.
Sin embargo, las Heliconius prácticamente mantenían la misma capacidad muscular durante gran parte de su vida.
La longevidad está escrita en sus genes
Los científicos también quisieron responder una pregunta: ¿viven más únicamente porque comen polen?
Para averiguarlo realizaron experimentos en los que algunas Heliconius fueron privadas de este alimento.
Aunque su esperanza de vida disminuyó ligeramente, continuaron viviendo mucho más que otras especies que nunca consumen polen.
Esto permitió concluir que la longevidad dejó de ser solamente un efecto de la dieta y pasó a convertirse en una característica hereditaria que evolucionó a lo largo del tiempo.

En otras palabras, estas mariposas nacen con una ventaja biológica que les permite resistir mejor el paso del tiempo.
Cabe resaltar que todas las mariposas silvestres utilizadas en el estudio fueron capturadas en Panamá con permisos otorgados por el Ministerio de Ambiente.
Los ejemplares fueron recolectados entre 2019 y 2022 en un radio de apenas dos kilómetros alrededor de Gamboa,
Los experimentos de comportamiento, alimentación, memoria, manipulación de dieta y los estudios de marcado, liberación y recaptura se llevaron a cabo en los mariposarios al aire libre del STRI.

